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Pulido en tres pasos: corte, refinado y protección

Del defecto al brillo: qué hace cada paso, y qué pulimento y qué pad le corresponden.

Pulir es eliminar defectos de la superficie de la pintura —marcas de lijado, piel de naranja, arañazos finos, hologramas— retirando una capa mínima de barniz, y después devolverle el brillo y protegerla. Se hace en pasos, de más a menos abrasivo.

1. Corte

Un pulimento abrasivo (compound) con un pad de lana o de espuma dura. Elimina las marcas de lijado y los arañazos más marcados. Es el paso que más material retira: se trabaja por zonas pequeñas y con la máquina en movimiento, sin insistir en un punto.

2. Refinado

Un pulimento de grano fino con un pad de espuma media. Borra los micro-arañazos que deja el corte y saca el brillo. En pinturas blandas o con una rotativa, es donde se eliminan los hologramas.

3. Protección

Una cera o un sellador sobre la superficie limpia. No corrige nada: protege el brillo conseguido frente al agua, la suciedad y los rayos UV, y facilita el lavado posterior. Antes de aplicarlo se retiran los restos de pulimento con un limpiador de control.

Lo que decide el resultado

  • La pintura. Hay barnices duros y blandos; el mismo pulimento se comporta distinto en cada uno. Se prueba en una zona pequeña.
  • El pad. Lana y espuma dura para cortar; espuma media y blanda para refinar y acabar. Un pad sucio raya.
  • La máquina. Rotativa para el corte, roto-orbital para refinado y acabado. Con la roto-orbital hay menos riesgo de holograma y de quemar la pintura.
  • El control. Con luz dirigida y después de limpiar la zona: el pulimento húmedo esconde los defectos.

Cada pulimento indica en su ficha el pad y la máquina para los que está pensado.

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